CITA PREVIA
Después de acompañar a muchas mujeres durante sus sesiones de embarazo, hay conversaciones que se repiten cuando vuelven al estudio con su bebé. Muchas me cuentan pequeñas cosas que ahora harían de otra manera: haber descansado más, haber pedido ayuda antes o haber escuchado un poco menos las opiniones de todo el mundo. Y de ahí salen estos cinco consejos para embarazadas. No de un manual, sino de haberlas escuchado.
Si pudieras volver por un momento a tu embarazo, ¿qué te dirías? La respuesta suele tener mucho menos que ver con comprar cosas y mucho más con cómo viviste esos meses.
Porque cuando estás embarazada, la cabeza no para. Hay listas, compras, decisiones, opiniones de todo el mundo… y es muy fácil pasar más tiempo preparando que disfrutando.
Estas son algunas de las cosas que más se repiten.
Y una cosa importante antes de seguir: cada embarazo tiene su propia historia. Esto son experiencias, no recetas universales. Quédate con lo que te sirva.

Ojalá me hubiera tomado un tiempo para desconectar
Una y otra vez, las mamás repiten lo mismo: ojalá hubieran viajado, descansado, respirado más antes de que el embarazo avanzara. Ojalá hubieran dicho que sí a ese fin de semana fuera, a esa escapada en pareja, a esos días sin agenda. Una vez que llega el bebé, la vida se reorganiza por completo y viajar se convierte en una expedición logística. Si tienes la oportunidad, aprovéchala ahora.
Desearía haber estado más presente en cada movimiento.
Hay algo casi mágico en sentir a tu bebé moverse por primera vez. Con el tiempo, esos movimientos se vuelven más intensos, a veces incómodos, y es fácil empezar a vivirlos como una molestia más. Pero intenta no llegar a ese punto. El embarazo es breve (aunque ahora te parezca eterno) y cada patada es una pequeña señal de vida que un día echarás de menos.
Ojalá hubiera organizado mi círculo de apoyo desde el principio.
Preparar un embarazo tiene mucho en común con organizar una boda: en cuanto se corre la voz, todo el mundo empieza a asumir que tendrá un papel y de repente te encuentras gestionando expectativas ajenas en lugar de disfrutar del proceso.
Para evitar ese caos, lo mejor es tomar las riendas desde el principio. Decide con calma quién quieres que esté a tu lado durante el parto, considera la posibilidad de contar con una doula, y encarga la organización de los eventos a personas concretas. Cuanto antes lo definas, menos malentendidos tendrás que resolver después.

Ojalá hubiera elegido las cosas del bebé según mi criterio, no el de los demás.
Todo el mundo tiene una opinión cuando estás embarazada. Que si esa marca de pañales es la única que vale, que si sin ese modelo de cuna el bebé no dormirá bien… La presión es real, y es fácil dejarse llevar. Pero la verdad es que no necesitas ni la mitad de lo que te van a decir que necesitas.
La mayoría de las mamás con las que he hablado reconocen que acabaron vendiendo, regalando o guardando en el trastero un montón de cosas que juraban que serían imprescindibles. Antes de llenar el carrito, investiga por tu cuenta, ten en cuenta tu estilo de vida y, sobre todo, confía en tu propio criterio.

Debería haber pedido ayuda sin sentirme culpable por ello.
Sí, este consejo aplica sobre todo a los primeros días con el bebé en casa, pero la verdad es que la ayuda se agradece mucho antes de que llegue ese momento. No esperes al último minuto: involucra a tu gente desde ya. Pídele a tu hermana que te ayude a montar la cuna o a tu madre que llene el congelador con tupers para las semanas más intensas.
Te lo prometo: cuando estés en modo supervivencia con un recién nacido, cada gesto de ayuda que hayas aceptado antes valdrá su peso en oro. Y si te sientes un poco mimada en el proceso, disfrútalo sin remordimientos.
Y una última cosa: no tienes que hacerlo todo perfecto. Durante el embarazo parece que siempre hay algo más que leer, comprar o decidir. Pero también necesitas parar un poco y vivirlo. Después pasa mucho más rápido de lo que parece mientras estás dentro.
Si estás embarazada y quieres guardar esta etapa, aquí puedes ver cómo son mis sesiones de fotografía de embarazo en Santiago de Compostela. Las hacemos con calma y te ayudo con todo lo que suele preocupar antes de ponerse delante de una cámara: vestuario, posturas y qué hacer con las manos (sí, esto último me lo preguntáis mucho).


