CITA PREVIA
Como fotógrafa de embarazo en Galicia, acompaño a muchas mamás en uno de los momentos más especiales de su vida. Y con el tiempo he aprendido que, detrás de cada sesión, hay una mujer que no solo quiere guardar cómo lucía su barriga, sino también cómo se sentía. Por eso, además de fotografiar esta etapa, me gusta compartir reflexiones que ojalá alguien me hubiera contado antes.
Si pudieras subir a una máquina del tiempo y visitarte a ti misma durante el embarazo, ¿qué te dirías? Es una pregunta que muchas madres se hacen cuando miran atrás. Y aunque ese viaje imaginario no es posible, sí podemos acercarnos a él: compartiendo lo que otras mamás, ya con sus bebés en brazos, desearían haber sabido.
Cuando estás embarazada, la cabeza no para. Hay listas interminables, compras que hacer, decisiones que tomar. La emoción lo envuelve todo y es fácil enfocarse solo en lo visible: preparar sus cositas, elegir su nombre, decorar su habitación, imaginar el primer encuentro… Pero hay una capa más profunda de esta experiencia que a menudo pasa desapercibida.
Estas son las reflexiones que quiero traerte hoy: las de quienes ya han cruzado ese umbral y miran hacia atrás con nostalgia.
Algo importante antes de continuar: cada embarazo tiene su propia historia. Lo que aquí se comparte son vivencias personales, no recetas universales. Léelo con apertura y quédate solo con lo que resuene contigo.

“Ojalá me hubiera tomado un tiempo para desconectar”
Una y otra vez, las mamás repiten lo mismo: ojalá hubieran viajado, descansado, respirado más antes de que el embarazo avanzara. Ojalá hubieran dicho que sí a ese fin de semana fuera, a esa escapada en pareja, a esos días sin agenda. Una vez que llega el bebé, la vida se reorganiza por completo y viajar se convierte en una expedición logística. Si tienes la oportunidad, aprovéchala ahora.
“Desearía haber estado más presente en cada movimiento.”
Hay algo casi mágico en sentir a tu bebé moverse por primera vez. Con el tiempo, esos movimientos se vuelven más intensos, a veces incómodos, y es fácil empezar a vivirlos como una molestia más. Pero intenta no llegar a ese punto. El embarazo es breve (aunque ahora te parezca eterno) y cada patada es una pequeña señal de vida que un día echarás de menos.
“Ojalá hubiera organizado mi círculo de apoyo desde el principio.”
Preparar un embarazo tiene mucho en común con organizar una boda: en cuanto se corre la voz, todo el mundo empieza a asumir que tendrá un papel y de repente te encuentras gestionando expectativas ajenas en lugar de disfrutar del proceso.
Para evitar ese caos, lo mejor es tomar las riendas desde el principio. Decide con calma quién quieres que esté a tu lado durante el parto, considera la posibilidad de contar con una doula, y encarga la organización de los eventos a personas concretas. Cuanto antes lo definas, menos malentendidos tendrás que resolver después.

“Ojalá hubiera elegido las cosas del bebé según mi criterio, no el de los demás.”
Todo el mundo tiene una opinión cuando estás embarazada. Que si esa marca de pañales es la única que vale, que si sin ese modelo de cuna el bebé no dormirá bien… La presión es real, y es fácil dejarse llevar. Pero la verdad es que no necesitas ni la mitad de lo que te van a decir que necesitas.
La mayoría de las mamás con las que he hablado reconocen que acabaron vendiendo, regalando o guardando en el trastero un montón de cosas que juraban que serían imprescindibles. Antes de llenar el carrito, investiga por tu cuenta, ten en cuenta tu estilo de vida y, sobre todo, confía en tu propio criterio.

“Debería haber pedido ayuda sin sentirme culpable por ello.”
Sí, este consejo aplica sobre todo a los primeros días con el bebé en casa, pero la verdad es que la ayuda se agradece mucho antes de que llegue ese momento. No esperes al último minuto: involucra a tu gente desde ya. Pídele a tu hermana que te ayude a montar la cuna o a tu madre que llene el congelador con tupers para las semanas más intensas.
Te lo prometo: cuando estés en modo supervivencia con un recién nacido, cada gesto de ayuda que hayas aceptado antes valdrá su peso en oro. Y si te sientes un poco mimada en el proceso, disfrútalo sin remordimientos.
Y para cerrar, un último pensamiento para todas las futuras mamás: es completamente normal querer hacerlo todo bien y no perderte ningún detalle. Pero intenta no dejar que esa presión te robe el disfrute. El embarazo tiene sus propios ritmos, sus propias sorpresas, y cada etapa merece ser vivida con presencia y con calma. Enamórate del proceso, enamórate de tu bebé cada día, y confía en que, aunque no salga todo perfecto, lo estás haciendo de maravilla.
Si estás embarazada y quieres guardar este momento tal y como es, me encantaría ser parte de él. En mis sesiones de fotografía de embarazo en Galicia cuido cada detalle para que te sientas tú misma delante de la cámara y te lleves imágenes que te emocionen el resto de tu vida. Porque este momento merece ser recordado, y yo estoy aquí para ayudarte a hacerlo.


