10/09/2026

El estudio se le quedó pequeño

Familia abrazada en un jardín durante una sesión de fotos

Esta sesión de fotos de familia no estaba pensada para terminar en el jardín. Empezamos como estaba previsto, pero Helena llevaba muy poquito tiempo caminando y tenía demasiadas cosas por descubrir como para quedarse mucho rato en el mismo sitio.

Hicimos algunas fotos tranquilas, jugamos un poco y esperamos a ver por dónde quería llevarnos. Pero enseguida quedó claro: aquel día el estudio se le quedaba pequeño.

Padres abrazando a su hija durante una sesión familiar en el estudio
Madre y niña pequeña jugando con un osito en el estudio
Madre abrazando a su hija pequeña durante una sesión familiar

Con los niños tan pequeños, empeñarse en repetir una foto suele ser la manera más rápida de perderla. Prefiero observar qué les llama la atención, dejarles un poco de espacio y trabajar desde ahí.

Helena pasó de los brazos de mamá a su caballito, de un cuento a la ventana. Todo le interesaba… durante unos segundos. Los justos para guardar sus gestos, sus manos pequeñas y esa curiosidad que ahora mismo lo ocupa todo.

Niña que acaba de aprender a caminar jugando con un caballito
Niña pequeña mirando un cuento ilustrado junto a sus padres
Detalle de las manos de los padres y los pies de su hija
Mano pequeña agarrando el dedo de su madre
Niña curiosa mirando por la ventana del estudio

Fuera nos esperaba uno de esos días que en Galicia hay que aprovechar: una temperatura perfecta, luz suave y un jardín muy cerca del estudio. No hubo que pensarlo demasiado.

En cuanto salimos, Helena tuvo lo que estaba buscando: sitio para caminar, agacharse, tocar la hierba y decidir por dónde seguir. Nosotros solo tuvimos que acompañarla.

Primeros pasos de una niña entre sus padres en un jardín
Madre acompañando a su hija mientras camina por el jardín

Y la sesión cambió por completo. Ya no había que intentar que se quedase en un rincón; bastaba con seguir sus pasos. Mamá y papá entraron en el juego, la cogieron de las manos, la subieron a hombros y la hicieron volar un poquito.

Al final, las fotografías más bonitas no fueron las que habíamos imaginado antes de empezar, sino las que aparecieron al cambiar el plan.

Padre llevando a su hija sobre los hombros en una sesión familiar
Retrato familiar en blanco y negro en un jardín
Padres jugando y levantando a su hija en el aire

Esta sesión terminó siendo un retrato bastante fiel de la etapa en la que está Helena: acaba de aprender a caminar y el mundo se ha vuelto demasiado grande como para mirarlo desde el mismo sitio.

Era una sesión familiar, pero ya se sabe: cuando hay una pequeña así en casa, es inevitable que termine llevándose casi todo el protagonismo. Mamá y papá estuvieron ahí, acompañando sus primeros pasos y entrando en cada juego. Y eso era exactamente lo que quería guardar.

Si os apetece guardar vuestra historia en familia, podéis conocer aquí cómo son mis sesiones familiares en Santiago de Compostela.