CITA PREVIA
Después de trabajar con muchísimos bebés en sesiones newborn, hay cosas que se repiten una y otra vez. Si te preguntas cómo dormir a un recién nacido que parece dispuesto a no cerrar los ojos, estos son los pequeños trucos que a mí mejor me funcionan en el estudio (y algunos también los aprendí siendo madre).

Ruido blanco
Este es, sin duda, el más efectivo de todos. Si todavía no tienes un aparato de ruido blanco en casa, te recomiendo que lo pongas en tu lista cuanto antes. Durante las sesiones suelo usar un secador, que además les da calorcito, pero con el aparato de ruido blanco puedes probar distintos sonidos hasta encontrar el que más le guste a tu bebé.
Barriguita llena
Antes de empezar cualquier sesión, siempre pido a las mamás que alimenten bien al bebé. Y en casa funciona exactamente igual: un recién nacido con la barriga llena tiene muchas más posibilidades de regalarte un buen rato de sueño.

Envolturas
Si miras mis fotos de recién nacidos, verás que muchos aparecen envueltos. No es casualidad: a la gran mayoría les encanta sentirse arropados, les recuerda al calorcito del vientre materno. Si tu bebé tiene el sueño ligero, prueba distintas técnicas de envoltura.
Calentito y a gusto
Los recién nacidos llevan nueve meses en un ambiente cálido y acogedor, así que el frío no es precisamente su mejor amigo. En el estudio siempre mantengo una temperatura agradable para que se sientan cómodos. En casa, si notas que tu bebé no consigue relajarse, revisa la temperatura de la habitación, aunque sin pasarte, que con la envoltura ya estará bastante abrigadito.

Y ESTOS VIENEN DE MI EXPERIENCIA COMO MADRE:
Luz suave
Aunque los recién nacidos son capaces de dormir en casi cualquier condición, ir regulando la luz según el momento del día les ayuda a empezar a distinguir el día de la noche. Un pequeño gesto que a la larga marca la diferencia.
Crea una rutina
En los primeros meses, la rutina es tanto para el bebé como para ti. Saber que después del baño (y más adelante el cuento ) viene el sueño ayuda a que su cerebrito empiece a desconectar. Con el tiempo, esa secuencia se convierte en una señal casi mágica.
Respira y confía en ti
Esto es quizás lo más importante de todo. Los recién nacidos son impredecibles: justo cuando crees que tienes todo controlado, llega una crisis de lactancia y cambia las reglas del juego. Estos primeros días pasan muy rápido, aunque cuando estás en medio del agotamiento pueda parecerte eterno.
Recuerda que ambos estáis aprendiendo juntos. Aunque no sea tu primer hijo, cada bebé es un mundo. Hazlo lo mejor que puedas, duerme cuando él duerma siempre que sea posible y, si nada funciona, respira. A todos nos ha pasado alguna vez.
Estos trucos son cosas que a mí me funcionan para ayudarles a relajarse, pero para el sueño en casa sigue siempre las recomendaciones de sueño seguro de vuestro pediatra.
Y si estás preparando la llegada de tu bebé y quieres saber cómo trabajo con ellos en el estudio, aquí puedes ver cómo son mis sesiones newborn en Santiago de Compostela.


